La selección francesa, avalada por el título continental conquistado el pasado año en Suiza, parte como el principal favorito para alzarse con el oro en el Mundial de Alemania, donde no pocos ven a España, defensor del trono universal, como el principal rival del conjunto galo.
Voces entre las que destaca la del seleccionador alemán, Heiner Brand, que en una reciente entrevista señaló a franceses y españoles, que ya protagonizaron la final del Europeo de Suiza 2006, junto con Croacia, vigente campeón olímpico, como los máximos aspirantes a la corona mundial.
Una tripleta a la que bien podría añadirse potencias de la talla de Dinamarca, bronce en los tres últimos campeonatos de Europa, la siempre temible Rusia y, sobre todo, Alemania, que tratará de aprovechar su condición de anfitrión para conquistar un título que se le resiste desde 1978.
No obstante, franceses, croatas y españoles parecen partir con una ligera ventaja en la carrera por el título mundial, al que también aspiran, en espera de cualquier despiste de los favoritos, equipos como Eslovenia, Islandia o Túnez.
El campeón africano tratará de ratificar en tierras germanas, tal y como hizo en la pasada Copa del Mundo de Naciones, en la que cayó en la final ante Croacia en la tanda de penaltis, que también puede ser lejos de su país, el competitivo equipo que en 2005 se "coló" en las semifinales del Mundial disputado en Túnez.
Competitividad sobre la que no hay ninguna duda en el caso de Francia, campeón del Mundo en 1995 y 2001, que viajará a Alemania con un bloque prácticamente idéntico al que conquistó el pasado año en Zúrich, tras imponerse por 31-23 a España, el primer oro europeo del balonmano galo.
Amparada en un férreo entramado defensivo, liderado por el jugador del Ciudad Real Didier Dinart, el conjunto de Claude Onesta cuenta además con un variado y efectivo juego ofensivo, en el que ocupa un papel estelar el central Nikola Karabatic.
Sin embargo, el potencial del combinado francés no se reduce tan sólo al joven jugador de origen serbio, sólidamente respaldado por la solvencia del portero Thierry Omeyer, los laterales Fernández y Narcisse, el pivote Bertrand Gille, elegido mejor jugador del Mundo en 2002, o el explosivo Luc Abalo, del que se espera su consagración definitiva en Alemania.
Francia, además, contará en teoría con un calendario más "sencillo" que los otros dos grandes favoritos -España y Croacia- para llegar a los cuartos de final, una gran ventaja en un torneo en el que el excesivo número de encuentros volverá a convertir al cansancio en un factor determinante.
Mucho más complicado se perfila el camino de Croacia, que tras medirse en la primera fase con Rusia, con quien se disputará el liderato del Grupo F, se enfrentará previsiblemente en la segunda ronda con rivales como España, vigente campeón mundial, Dinamarca o las "rocosas" Noruega o Hungría.
Una exigente trayectoria que puede lastrar las aspiraciones de los balcánicos, dado el escaso número de efectivos con los que suele contar el técnico Lino Cervar, como ya ocurrió en el pasado Europeo de Suiza, donde los croatas llegaron "fundidos" a las semifinales.
Sin embargo, la calidad de los Ivano Balic, elegido mejor jugador de los dos últimos mundiales, Mirza Dzomba o Igor Vori, unido al carácter competitivo y ganador de cualquier conjunto ex-yugoslavo hacen a Crocia un enemigo temible.
Carácter ganador del que parece adolecer Dinamarca, el conjunto "modelo" para los técnicos de la Federación Internacional, que se ha visto apeado de la final en los tres últimos Europeos, y que tratará de resarcirse en Alemania de los fiascos sufridos en Portugal 03 y Túnez 05, donde los nórdicos fueron incapaces de trasladar la supremacía que mantienen en las categorías inferiores.
Dudas que también despierta el equipo germano a causa del renqueante estado de jugadores como Florian Kehrmann, Markus Baur, Oleg Veliky o Andrej Klimovets en una cita que se ha convertido en todo un acontecimiento social en Alemania.
Más compacto parece el conjunto ruso, integrado casi en su totalidad por los jugadores de Chehovski, al que dirige el también seleccionador Vladimir Maximov, reforzados por dos estrellas como los extremos Eduard Korcharov y Denis Krivoshlykov, este último jugador del Ademar de León.
Pocas sorpresas pueden esperarse del resto de participantes, con excepción de la emergente Polonia, ya que los representantes asiáticos y oceánicos apenas pasan del papel de meras comparsas, lo que no deberían desaprovechar Argentina y Brasil para ascender en el escalafón mundial.
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